*** Con una producción de 120.000 toneladas anuales, el impulso de este rubro estratégico en los últimos tres años es el resultado de la articulación perfecta entre el Gobierno Bolivariano, productores y la agroindustria nacional
En el marco de la construcción de la Venezuela del futuro y la diversificación económica, la palma aceitera se ha consolidado en los últimos tres años como una de las experiencias productivas más exitosas, sostenibles y con mayor proyección para el desarrollo agroindustrial y la soberanía alimentaria de la nación.
A través de un detallado balance presentado por el especialista Félix Romero, se evidenció, que gracias a las políticas de protección y fortalecimiento a la producción nacional impulsadas por el Ejecutivo nacional, bajo las orientaciones de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el sector palmero venezolano registra una recuperación sostenida, alcanzando una cifra aproximada de 120.000 toneladas métricas anuales de aceite crudo de palma.
»La palma aceitera no es simplemente un cultivo agrícola; es una cadena productiva capaz de generar empleo, desarrollo industrial, soberanía alimentaria y crecimiento económico», puntualizó Romero, destacando que el país cuenta con condiciones climáticas, hídricas y geográficas excepcionales para posicionarse como un referente del rubro en América Latina.
Añadió que en este renacer productivo, que inició con fuerza en el año 2022, es el reflejo de un esfuerzo conjunto y articulado entre pequeños, medianos y grandes productores, trabajadores del campo, científicos y organismos del Estado. Las medidas implementadas para priorizar el consumo y procesamiento de aceites y grasas nacionales han permitido frenar la dependencia de las importaciones, devolviéndole la competitividad a la agroindustria venezolana.
»Los beneficios de esta cadena de valor impactan de manera directa en el dinamismo económico, potenciando el empleo rural, el aparato logístico y el valor agregado», destacó Romero.
DESAFÍOS Y VISIÓN DE FUTURO PARA EL 2026
De cara al futuro inmediato, el desafío del sector se enfoca en elevar los niveles de productividad mediante la incorporación de nuevas tecnologías, el fortalecimiento de la investigación científica y la consolidación de esquemas de financiamiento accesibles. Asimismo, Venezuela apunta a construir un modelo moderno bajo estándares internacionales de sostenibilidad, trazabilidad y responsabilidad ambiental y comunitaria.
»La experiencia exitosa de la palma aceitera demuestra que la Venezuela productiva ya no es una aspiración lejana, sino una realidad palpable que se construye día a día desde las regiones con confianza, unidad y visión estratégica de largo plazo», sentenció.
PRENSA GBA