El escenario geopolítico mundial ha sufrido un sacudón este sábado tras el ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán. Esta acción militar amenaza con desestabilizar el mercado energético global, impulsando el precio del crudo hacia la barrera de los 100 dólares por barril, una cifra que no se veía en meses de relativa estabilidad.
Irán, que posee el 10 % de las reservas mundiales de petróleo, es una pieza clave en el tablero de la OPEP. Con una producción cercana a los 3,3 millones de barriles diarios, el crudo representa el motor vital de la economía de la República Islámica, exportando entre el 80 % y el 90 % de su volumen directamente hacia China.
Riesgo inminente en el Estrecho de Ormuz
Aunque los países europeos no dependen directamente del crudo iraní, los analistas advierten que el impacto indirecto será masivo. La mayor preocupación reside en un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de Teherán, un paso estratégico por donde transita el 20 % de la producción petrolera de todo el planeta.
A pesar de las sanciones internacionales sostenidas en los últimos años, la industria iraní ha logrado consolidar un bombeo que representa aproximadamente el 4,5 % del suministro global, lo que convierte cualquier interrupción en su infraestructura en una crisis de oferta inmediata.
Incremento proyectado del 37 %
Expertos en materia energética coinciden en que el precio del «oro negro» experimentará una escalada violenta en las próximas horas. Se estima que el barril de Brent, crudo de referencia en Europa, podría subir más de un 37 % respecto a su cierre del viernes de 72,48 dólares, alcanzando el umbral de los tres dígitos.
Este incremento no solo afectaría los costos de transporte y producción a nivel internacional, sino que generaría una nueva ola inflacionaria que impactaría directamente en el consumo básico de las familias en todo el mundo, incluyendo las economías emergentes.
«El mercado petrolero detesta la incertidumbre, y un conflicto abierto en el corazón de la producción mundial es el peor escenario posible para los precios», señalan analistas financieros.