Aquel domingo 29 de junio de 1919, el cielo de La Pastora se tiñó de luto. El doctor José Gregorio Hernández, médico, científico y hombre de fe, cayó víctima de un accidente mientras cumplía su más sagrada vocación: llevar alivio a un enfermo. Su muerte, ocurrida tras ser atropellado por un automóvil —uno de los pocos que circulaban entonces en Caracas— marcó el inicio de una leyenda que, más de un siglo después, sigue creciendo.
🩺 Un médico entre la ciencia y la fe
Nacido en Isnotú, Trujillo, el 26 de octubre de 1864, José Gregorio fue el primogénito de una familia humilde. Desde joven mostró una inteligencia brillante y una profunda sensibilidad espiritual. A los 13 años se trasladó a Caracas, donde culminó sus estudios de bachillerato en Filosofía y, en 1888, obtuvo el título de médico en la Universidad Central de Venezuela.


Gracias a una beca del gobierno, viajó a París para especializarse en bacteriología, histología y fisiología. A su regreso, fundó cátedras científicas, introdujo el uso del microscopio en el país y formó a generaciones de médicos. Pero su mayor vocación fue siempre servir a los más necesitados, muchas veces costeando él mismo los medicamentos de sus pacientes.
⚰️ El trágico final y el inicio de una devoción
El 29 de junio de 1919, mientras llevaba medicinas a una anciana enferma, fue embestido por un vehículo. Cayó golpeándose la cabeza contra el filo de la acera. Fue trasladado al Hospital Vargas, pero ya era tarde. El capellán Tomás García Pompa confirmó su fallecimiento. El doctor Luis Razetti, su colega y amigo, firmó el acta de defunción que detallaba una fractura en la base del cráneo y una herida en la sien.

Su muerte conmocionó al país. Pero fue también el punto de partida de una devoción popular sin precedentes. Su tumba en la iglesia de La Candelaria se convirtió en lugar de peregrinación. Miles comenzaron a atribuirle curaciones milagrosas.
✨ De beato a futuro santo
Tras décadas de fervor popular, el Vaticano reconoció en 2020 un milagro atribuido a su intercesión: la recuperación inexplicable de la niña Yaxury Solórzano, quien sobrevivió a un disparo en la cabeza. El 30 de abril de 2021, el papa Francisco lo declaró beato, en una ceremonia que unió a Venezuela en oración y júbilo.
En febrero de 2025, el papa León XIV aprobó su canonización, tras la validación de un segundo milagro. La ceremonia está prevista para el 19 de octubre de 2025, en la Plaza San Pedro del Vaticano.
🌍 Un legado que trasciende fronteras
Hoy, José Gregorio Hernández es símbolo de esperanza para millones. Su imagen recorre hospitales, hogares y altares desde Caracas hasta Miami, desde Bogotá hasta Madrid. Es invocado por enfermos, médicos y creyentes de todas las edades. Su vida, marcada por la ciencia, la humildad y la fe, se ha convertido en un faro espiritual para un país que aún lo llama con cariño: el Médico de los Pobres.
📌 “San José Gregorio Hernández no solo curó cuerpos, también sanó almas. Y hoy, más que nunca, Venezuela lo siente vivo.”
SALA DE REDACCIÓN ARAGUA PRESS