*** Obra del escritor Pedro Ruiz en la FILVEN Aragua
Un acto cálido y emotivo, muy acorde con la presentación del libro José Gregorio Hernández: santo, sabio y patriota, del poeta y cronista Pedro Ruiz, se efectuó este sábado en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN), capítulo Aragua, que culmina hoy domingo en el otrora Hotel Jardín de Maracay.
Isaías Ángel Cañizalez, poeta y ensayista de reconocida obra, fue el encargado de presentar esta nueva publicación de la Editorial Acirema. Agradeció el honor de presentar el libro de un amigo y paisano, al igual que lo es José Gregorio Hernández, protagonista de esta historia.
En un ensayo que tituló Un santo, un poeta y un Ángel invitado, expresó: “En esta investigación Pedro demuestra ampliamente cada una de las facetas de José Gregorio como santo, sabio y patriota. No hay desperdicio ni equivocaciones literarias. Él sabe que está escribiendo para un público variado, diverso, y va narrando de una manera sencilla, fluida, hermosa los hechos, que invita a continuar leyendo el libro”.
UN SER EXTRAORDINARIO
Pedro Ruiz, luego de agradecer las palabras de Cañizalez Ángel, así como a los asistentes, habló sobre José Gregorio, su familia, la amorosa historia de sus padres, el linaje de santidad del que provenía, su viaje a Caracas a estudiar bachillerato y luego en la Universidad Central de Venezuela, siempre como un estudiante ejemplar.






“El día que presentó su Grado de doctor en la UCV fue tan brillante su exposición que se rompió el protocolo, y sin deliberación del jurado, el secretario exclamó: ‘Aprobado por unanimidad’. Acto que se cumplió con gran cantidad de estudiantes y curiosos atraídos por la fama que tenía como brillante estudiante”, dijo.
Asimismo, se refirió al retorno del doctor José Gregorio a Isnotú, recién graduado de médico, y las situaciones que tuvo que atravesar para ejercer su labor sanadora, debido al predominio de los caudillos trujillanos de finales del siglo XIX, quienes luego de unos meses prácticamente lo expulsaron de Trujillo. Relató también su vuelta a Caracas, donde comenzó un futuro luminoso.
“Su viaje becado a Francia, donde además de hacer especialización con eminentes profesores, adquirió equipos para un moderno laboratorio. Y al llegar fundó las cátedras de Bacteriología, Histología, Patología y Fisiología Experimentales, contribuyendo con la modernización de la medicina en el país. Fue un eminente científico y comunicador, y lo ratificó en sus clases memorables en la UCV”.
Destacó Ruiz que JGH dictaba sus clases no solo para los estudiantes presentes, sino para el futuro. La recopilación de éstas conforma su libro Elementos de Bacteriología. También mencionó su libro Elementos de Filosofía, que fue un fenómeno editorial en la época, rompiendo récords de venta, y en el cual afirma que “Ningún hombre puede vivir sin tener una filosofía. La filosofía es indispensable para el hombre, bien se trate de la vida sensitiva, de la vida moral y en particular de la vida intelectual”.
De igual manera, abordó su labor como “Médico de los pobres”. “Fue el primero en hacer la medicina social, sus visitas casa a casa a los pobres, asilos, pero también a gente pudiente, políticos y autoridades. Nunca tuvo consultorio, sino que atendía todos los días a los más humildes en su casa. Incluso les daba las medicinas y hasta dinero para ayudarles. Por eso el pueblo lo hizo santo desde el momento del fatal accidente de tránsito que le causó la muerte”.
Resaltó la faceta de patriota de JGH, quien, siendo un pacifista, cuando la Patria se vio amenazada por potencias extranjeras durante el mandato de Cipriano Castro, fue el primero en alistarse en la parroquia donde residía. Era su valor y amor a la Patria, que demostró en innumerables ocasiones y con su vida ejemplar.
“José Gregorio fue un hombre encantador, excelente bailarín, tocaba el piano, pintaba, tenía una gran formación intelectual. Leía tanto textos científicos producidos en Francia, como de arte, y dominaba varios idiomas”, dijo.
En el libro, Pedro Ruiz va hilando hechos históricos, la situación de los últimos años en la Venezuela de finales del siglo XIX y comienzos del XX, e intercala testimonios del propio José Gregorio en sus cartas enviadas a su entrañable amigo Santos Dominicci, así como textos de otros personajes, citas y referencias de manera muy amena.
Asimismo, aborda la vocación religiosa de JGH, la conmoción que causó su muerte en Caracas, el largo proceso para su canonización el pasado 19 de octubre de este año, además de capítulos sobre el Santuario y el Museo «Niño Jesús de José Gregorio Hernández» en Isnotú, así como anécdotas que expresan el extraordinario ser humano que fue y sus virtudes heroicas.
La actividad, cálida y emotiva, culminó con el bautizo del libro con flores silvestres, en medio de la alegría de los presentes.
T / Omaira Ochoa. F / O.O, Carolina Álvarez y Carolina Padrón