Un escalofriante doble homicidio ha sumido en luto y consternación a la comunidad de San Francisco de Yare, en los Valles del Tuy, estado Miranda. Sayleska José Solórzano Matos, de 34 años, y su hijo Evan González, de apenas 12 años, fueron brutalmente asesinados en su propia vivienda, presuntamente a manos de Manuel Tovar, de 36 años, pareja de la mujer. El crimen, marcado por una violencia desmedida, ha sacudido los cimientos de esta localidad y desatado un clamor unánime por justicia.
El macabro suceso, reportado por la periodista Lysaura Fuentes, tuvo lugar el pasado martes en una residencia de la parroquia San Francisco de Yare. Según las investigaciones preliminares, una acalorada discusión entre Solórzano y Tovar escaló hasta convertirse en una tragedia irreparable. Los cuerpos de la madre y su hijo, hallados por el padre de Sayleska, presentaban hematomas y signos evidentes de asfixia mecánica, evidenciando la ferocidad del ataque. La escena, descrita como devastadora, mostraba un hogar en caos, con ropa regada y el rastro de una violencia implacable.
Vecinos y allegados han revelado un historial sombrío de maltratos constantes por parte de Tovar hacia Solórzano y su hijo. La emprendedora, conocida por su marca «Alimentos La Villa», dedicada a la producción de harina de yuca libre de gluten, era una figura respetada por su espíritu independiente y su compromiso con ofrecer alternativas alimenticias para personas con dietas especiales. Este perfil de mujer trabajadora y autónoma, según algunos, pudo haber desencadenado el odio de su verdugo.
Tras cometer el crimen, Tovar intentó evadir la justicia, llevándose consigo al hijo en común de la pareja, un menor de dos años, a un paradero desconocido. En un giro perturbador, el sujeto contactó a la madre de Sayleska para confesar su atroz acto. Sin embargo, la rápida acción de la División de Inteligencia Estratégica de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en los Valles del Tuy permitió su captura. El niño de dos años fue entregado sano y salvo a sus familiares, un pequeño alivio en medio de la tragedia.
Manuel Tovar, quien trabajaba como vigilante en una escuela de Ocumare del Tuy los fines de semana para el Ministerio del Poder Popular para la Educación, ahora enfrenta la justicia. La comunidad, aún en shock, exige un castigo ejemplar para el responsable de este acto que ha arrancado dos vidas y destrozado una familia. Mientras las autoridades profundizan en las investigaciones, el nombre de Sayleska Solórzano y su hijo Evan González resuena como un recordatorio de la lucha contra la violencia doméstica y el imperativo de proteger a las víctimas de agresiones sistemáticas.
San Francisco de Yare llora a sus caídos, pero también alza la voz: que este crimen no quede impune y que la memoria de Sayleska y Evan impulse un cambio para que tragedias como esta no se repitan.
ARAGUA PRESS / RA