A solo dos días del Día Internacional del Trabajador, el debate sobre el ajuste salarial sube de tono en las esferas oficiales. Este lunes 27 de abril de 2026, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, cuestionó la viabilidad de las propuestas gremiales que exigen montos elevados, calificando de «irresponsable» proyectar cifras sin sustento financiero real.
«Es muy fácil decir: ‘auméntenme el sueldo a 1.000 dólares’. Buen discurso, pero ¿de dónde saco la plata para sustentarlo?», sentenció Cabello, subrayando que cualquier incremento debe basarse en ingresos asegurados para evitar el uso de dinero inorgánico que dispare nuevamente la inflación.
La visión del Ejecutivo: Prudencia y recursos propios
El dirigente oficialista insistió en que el Gobierno ha enfrentado una «guerra contra la moneda» y que la recuperación debe ser sostenible en el tiempo. Sus declaraciones se alinean con la postura de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien ha prometido un anuncio para este 1 de mayo bajo criterios de «responsabilidad económica».
Los puntos clave de la postura oficial son:
- No al dinero inorgánico: Evitar la impresión de billetes sin respaldo para no alimentar la espiral inflacionaria.
- Recursos verificables: El ajuste dependerá directamente de los ingresos por exportaciones y recaudación fiscal actual.
- Estrategia progresiva: Continuar con el esquema iniciado en marzo para estabilizar el poder adquisitivo de forma gradual.
Gremios en alerta: Exigen $600 de base
Desde la otra acera, la Federación Venezolana de Maestros (FVM) y otros sectores laborales mantienen la presión. El dirigente René Zapata advirtió que los trabajadores no aceptarán un aumento «paupérrimo». La exigencia gremial se planta en un salario mínimo de 600 dólares, cifra que consideran necesaria para cubrir la canasta alimentaria básica, que actualmente supera ese monto.
En el estado Aragua, docentes y trabajadores de la salud ya organizan asambleas para monitorear el anuncio presidencial. Los sindicatos consideran que la situación es «insostenible» tras cuatro años con el salario mínimo congelado en 130 bolívares, una cifra que hoy es simbólica frente al costo de la vida.
«Aumento responsable es que no tengamos que imprimir dinero inorgánico y se haga con recursos reales», puntualizó Cabello.
ARAGUA PRESS