Durante las elecciones municipales en Caracas, Nicolás Maduro se refirió a la relación actual con Washington.
Señaló que la política exterior de Estados Unidos es “bipolar” y complica un posible acercamiento diplomático.
“Frente a una política bipolar, hay que actuar con serenidad y nervios de acero”, declaró el mandatario.
Aseguró además que Venezuela “no depende de nada ni nadie” y llamó a mantener la calma ante las tensiones.
Estas declaraciones surgen días después del intercambio de presos con EE. UU. y del regreso de Chevron al país.
A pesar de esos gestos, Maduro dijo que la relación bilateral sigue siendo incierta y contradictoria.
Las palabras de Maduro ocurrieron pocas horas después de que Donald Trump lo acusara de enviar migrantes irregulares a EE. UU.
Trump también responsabilizó a su gobierno de facilitar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reafirmó que “Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela”.
Además, volvió a vincularlo con el Cartel de los Soles, organización considerada terrorista por Washington.
Rubio expresó su “apoyo inquebrantable a la restauración del orden democrático y la justicia en Venezuela”.
Críticas regionales y llamado a la unidad
Maduro también arremetió contra lo que llamó la “ultraderecha extremista” en América Latina.
Mencionó directamente a los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y Nayib Bukele (El Salvador).
Los acusó de actuar bajo la influencia de Washington y de “mirar siempre hacia el norte”.
Finalmente, instó a los venezolanos a enfocarse en el país y “seguir siendo felices”.