En un abarrotado centro de convenciones de Tailandia, la mexicana Fátima Bosch se coronó como Miss Universo 2025, poniendo fin a una jornada cargada de glamour, expectativa y una inusual tensión que marcó la atmósfera del certamen desde horas tempranas.
La nueva soberana avanzó con determinación en cada fase, pero su victoria se vio inevitablemente enmarcada por el escándalo: la renuncia inesperada de varios jueces, seguida de denuncias públicas de falta de transparencia, encendió las alarmas de seguidores y especialistas alrededor del mundo. Pese a ello, la organización optó por seguir adelante con el show y concretar la coronación.

Entre las participantes más observadas destacó la venezolana Stephany Abasali, quien llegó a Tailandia convertida en la “candidata a vencer” gracias a su preparación integral, su perfil académico y un sólido trabajo en impacto social. Aunque su evolución en escena fue aplaudida y se mantuvo como favorita hasta el último corte, Abasali culminó como segunda finalista, quedándose a un paso de la codiciada octava corona para Venezuela.
El cuadro final dejó a Tailandia como primera finalista, generando efervescencia entre el público anfitrión. Filipinas ocupó la posición de tercera finalista, mientras que Costa de Marfil cerró la clasificación como cuarta finalista.
Más allá de los resultados, esta edición quedará registrada como una de las más controvertidas en la historia del Miss Universo. Las denuncias sobre presuntos conflictos de interés y decisiones “inexplicables”, según los jueces dimitentes, abrieron un debate sobre la credibilidad del concurso y el futuro de sus mecanismos de evaluación.
Aun así, con coronación en mano y un público global profundamente dividido, Fátima Bosch inicia su reinado bajo la mirada atenta de un universo que, este año, pidió más rendición de cuentas que brillo escénico.
ARAGUA PRESS