Llevo semanas pensando como escribir estas líneas, no solo por la solicitud de varias personas que han querido mi opinión luego de conocer a los nombres de los postulados a las elecciones del 25M, sino por la situación país que estamos atravesando actualmente.
Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es la diferencia entre un político y un estadista, el primero piensa en sí mismo en su beneficio personal y en el momento, el segundo piensa en las nuevas generaciones con planes de construir una sociedad fuerte.
En Carabobo y lo comentaba con una gran amiga, Rafael Lacava no tiene contrincante fuerte en estas elecciones, Tamayo no le importa la silla de la Gobernación sino repetir para en la Asamblea Nacional por eso ella es la 2da en la lista nacional, Iván López no cuenta con liderazgo sólido solo antes de su nombre repetidamente la palabra EX, ex concejal, ex candidato, ex dirigente, no hay gestión gubernamental fuerte que lo respalde, Israel Figueredo un niño que tampoco tiene gestión de nada, creo que debe de invertir su energía en culminar su carrera universitaria.
Venezuela merece más estadistas que den propuestas al país que sean sostenibles en el tiempo, no políticos que busquen su pedazo de pastel y basan su discurso en la lástima para jugar con los sentimientos de los ciudadanos.
En referencia a las personas que anunciaron su apoyo a Rafael Lacava no tengo nada que decir, solo que en días pasados este voluntariado me invitó a una reunión que se suponía que era una mesa de trabajo donde diversos profesionales llevamos nuestras propuestas para mejorar las políticas públicas, a título personal sentí que la invitación fue muy vacía, no hubo una propuesta concreta, sino observe un discurso que me recordó a una exposición de liceo y otro que me recordó a una de esas famosas pirámides engañosas, hubiese preferido una pirámide de Maslow donde todos expongamos y trabajáramos para detectar las fallas en la gestión, porque toda gestión tiene sus fallas y a veces no se trata de los que detentan el poder, porque el poder en una gobernación o municipio lo puede detentar alguien que quiera hacer las cosas bien, pero a veces y en gran parte las malas políticas se debe a un mal equipo de trabajo.
Mi propuesta ese día fue algo que Venezuela pide a gritos y es el rescate del sistema educativo, la creación del programa Renny Ottolina que se dividiera en dos partes. La primera que seria el rescate de la infraestructura, la creación de nuevas escuelas y liceos; la segunda revisar los programas educativos y así poder combatir la deserción estudiantil que ronda el 60%.
El joven político debe de estar preparado educacionalmente para poder detentar el poder cuando le toque; cómo extraño esos debates de altura de mi generación, espero algún día volver a esa época. Nunca olviden que en mi generación los buenos políticos nos dividimos en dos grupos, unos que decidieron alejarse de los partidos y otros que nos alejamos para seguir preparándonos educacionalmente y que pronto volveremos.
OPINIÓN || EDUARDO CABALLERO